16 de octubre de 2006

Envidia: por falta de madera o de jardín o de ambas cosas no puedo ser Chéjov

En el jardín mandó construir una caseta de madera, donde se refugiaba a escribir cuando en la casa había demasiada gente o demasiado ruido. En esa caseta escribió la obra de teatro La gaviota.

Antón Chéjov, de Natalia Ginzburg (Acantilado, 2006)

3 comentarios:

Anónima de las 9:59 dijo...

Siempre puedes bajarte al café de la esquina con tapones en las orejas.

flu_max dijo...

Mejor entrenate como Poe para realizar dos actividades intelectuales al mismo tiempo (la anécdota que cuenta este ejercicio se me olvidó: lo único que me acuerdo es que era muy graciosa; creo que estaba en la biografía de Ingram). Nada como las compadradas mentales del borrachín. Multitasking, o, mejor, multithreading humano.

El detective amaestrado dijo...

Y digo yo, siendo Chejov, ¿por qué no mandaba a toda esa marabunta a la caseta, y se quedaba él en casa escribiendo?