21 de octubre de 2006

Paul Auster en Oviedo

Esa necesidad de hacer, de crear, de inventar es sin duda un impulso humano fundamental. Pero ¿con qué objeto? ¿Qué sentido tiene el arte, y en particular el arte de narrar, en lo que llamamos mundo real? Ninguno que se me ocurra; al menos desde el punto de vista práctico. Un libro nunca ha alimentado el estómago de un niño hambriento. Un libro nunca ha impedido que la bala penetre en el cuerpo de la víctima. Un libro nunca ha evitado que una bomba caiga sobre civiles inocentes en el fragor de una guerra. Hay quien cree que una apreciación entusiasta del arte puede hacernos realmente mejores: más justos, más decentes, más sensibles, más comprensivos. Y quizá sea cierto; en algunos casos, raros y aislados. Pero no olvidemos que Hitler empezó siendo artista. Los tiranos y dictadores leen novelas. Los asesinos leen literatura en la cárcel. ¿Y quién puede decir que no disfrutan de los libros tanto como el que más?

6 comentarios:

esqueixada dijo...

Crec que hi ha un post per tu al flog d'Esqueixada, d'Anjana.
:-) Un petonàs!

Anónimo dijo...

Síp. Impulso fundamental. Diría que hay algo de verdad en eso. Algo cierto y ficticio a la vez, igual que en el llamado mundo real. Eso es práctico.

El niño hambriento devora libros. Muchas Biblias de bolsillo detuvieron balas (milagrosas tapas duras).
Un libro, "Bombardero en 10 lecciones" bloqueó el sistema de un UB-40.
Hitler escribió un libro. En los paises dónde no hay pena de muerte, se castiga con su lectura a los asesinos.

Síp. Necesidad de crear, inventar, hacer, debe ser un impulso humano. Da lo mismo para qué Paul; si es paulaustertal, es paulaustertal.

mazarbul dijo...

A veces tb me he preguntado cómo algunos criminales pueden leer y disfrutar de una opera, pero así es. Son las paradojas humanas, como las de ese Parot que escribe poemitas y cartas a su hijo y no duda en reafirmarse en poner una bomba en hipercor y liquidar unos pocos. Quizá más que maldad como tal es pura estupidez destilada. El lado oscuro del ser humano.

Antonio Gálvez Alcaide dijo...

Los malos de esta película, que es el mundo, disfrutan de un libro porque, aunque no lo parezcan, son humanos.

PD. Ya me he apuntado a "favoritos" este blog de literatura. ¡Es estupendo!

Besos,
Maika

pies diminutos dijo...

¿Qué objeto tiene el arte? ¿qué finalidad persigue la literatura? ¿Para que sirven, en definitiva? No lo sé, pero no me gustaría vivir en un mundo donde no existiesen. Probablemente son más útiles los odontólogos y los ingenieros, pero un mundo con muelas psotizas y carreteras y sin arte o libros... terrible!

El detective amaestrado dijo...

Las palabras de Auster en Oviedo tenían mucho de ganas de revolver la mente de los demás.